1.LA PSICOLOGÍA ANTIGUA
2.EL NUEVO PLANTEAMIENTO DE LA PSICOLOGÍA MODERNA
3.EL OBJETO DE LA PSICOLOGÍA Y LAS CORRIENTES PSICOLÓGICAS
3.1.LA PSICOLOGÍA MENTALISTA
3.2.LA PSICOLOGÍA CONDUCTISTA
3.3.LA NEUROCIENCIA
4. PSICOLOGÍA Y TERAPIA.
5. PSICOLOGÍA Y CIENCIA.
6. LAS RAMAS DE LA PSICOLOGÍA.
1.LA PSICOLOGÍA ANTIGUA
Desde la Grecia clásica hasta el siglo XVIII, la Psicología era una disciplina que dependía directamente del tronco de la Filosofía. La Psicología no era otra cosa que el estudio de la psique, ánima o alma humana. Aristóteles, San Agustín y el propio Descartes admitían la existencia del alma humana y especulaban de una forma más o menos imaginativa, y tal vez sin demasiado rigor, sobre su naturaleza y localización. Así, unos decían que era de naturaleza triple (Platón o Aristóteles), otros unitaria (Descartes), algunos afirmaban que se localizaba en el corazón (Aristóteles) otros en el cerebro (Descartes), unos afirmaban que era mortal, otros inmortal. En cualquier caso la Psicología era la especulación filosófica que cada pensador hacía sobre un objeto misterioso que se denominaba alma.
Muchas veces los filósofos son criticados porque parece que sus especulaciones son del todo gratuitas, partos intelectuales desligados de cualquier experiencia. La mayoría de las veces esta crítica no está justificada. Platón especula a partir de sus propias experiencias internas en torno al alma, similares a las de cada uno de nosotros. Veamos cual es la naturaleza de esta especulación introspectiva. A veces nuestro interior, nuestra mente o alma, muestra algunas tensiones o contradicciones. Pasamos por una pastelería y queremos y no queremos comernos un pastel. Vemos fumar a un amigo y deseamos y no deseamos fumar. Fumar es malo, pero aporta placer. Se produce una especie de lucha interna. De este conflicto Platón deduce una cosa: el alma no es unitaria. Para que exista conflicto deben existir al menos dos partes en liza. Profundizando en esta experiencia ¿qué podemos concluir? Yo sé que fumar me perjudica, tengo los conocimientos básicos para saber que el tabaco es malo para mi salud, es por ello que siempre que me dispongo a fumar me lo pienso dos veces. No obstante tengo una inclinación, un deseo muy poderoso de fumar en determinados momentos. A veces, si mi voluntad es lo suficientemente fuerte, se pone al servicio de mi razón y no fumo, venzo y someto de esta manera mi deseo de fumar. Otras veces, si mi voluntad es débil, el deseo vence y se impone a las consideraciones racionales, a mi propósito de no fumar. Si mi razón alcanza un conocimiento aceptable sobre los males del tabaco y fuese muy reflexiva a la hora de fumar; si mi voluntad fuese siempre fuerte y esta fortaleza fuese utilizada por mi razón para hacer cumplir sus propósitos venciendo siempre mis inclinaciones o deseos insanos, entonces resultaría un cierto equilibrio interior que me haría la vida más llevadera, me haría un poco más feliz. Esto es lo que nos viene a decir Platón con otras palabras.
Para Platón el hombre está constituido por dos partes: cuerpo y alma. El alma a su vez se divide en tres partes funcionales (no materiales): una parte racional, otra irascible (voluntad) y otra concupiscible (instinto). Cada parte del alma tiene una función propia. La parte racional tiene la función propia de la sabiduría, la prudencia y el gobierno de las otras dos partes. La parte irascible tiene la función propia de la fuerza y la sumisión a la parte racional y la parte concupiscible tiene la función propia de la templanza o moderación en la expresión de sus deseos y la sumisión a la parte racional. Cuando cada parte del alma cumple su función propia alcanza así su virtud. Cuando las tres partes cumplen su función propia se produce, entonces, la virtud más importante: la justicia. Gobierno sabio y prudente de la parte racional; fortaleza y sumisión de la parte irascible y templanza y sumisión de la parte concupiscible constituyen las tres virtudes esenciales del alma. Cuando se dan a la vez se produce, como dijimos, la justicia o armonía entre ellas.
La teoría de las tres partes del alma la expone Platón en el mito del carro alado, en el dialogo Fedro. Compara el alma con un carro alado regido por un cochero o auriga y llevado por dos caballos: uno bueno, dócil, y otro malo y rebelde. Para que el carro avance y vuele (alcance la felicidad), es necesario que el cochero (parte racional) pueda dominar a los dos caballos diferentes y con distintas tendencias. Uno es bueno, fuerte, bello, blanco y dócil (parte irascible) y el otro es malo, horrible, negro y rebelde (parte concupiscible):
mito del carro alado partes del alma virtudes
-
Cochero
p.racional
Sabiduría
caballo bueno
p.irascible
fuerza
caballo malo
p.concupiscible
Templanza
Resaltamos una pequeña coincidencia. La estructura del alma en Platón se asemeja en gran medida a la estructura de la mente humana que Freud plantea más de veinte siglos después:
-
Superyo
Razón-Parte racional
Yo
Voluntad-Parte irascible
Ello
Instinto-Parte concupiscible
También Aristóteles especula con el alma humana. Para Aristóteles existen tres almas, cada una responsable de distintas actividades. El alma vegetativa, encargada de los procesos inconscientes y mecánicos como a respiración o los latidos del corazón, el alma sensitiva en virtud de la cual somos sensibles al dolor y al placer, que nos permite desplazarnos como los animales, y por último el alma intelectiva que hace posible el pensamiento y el lenguaje.
También las especulaciones de Aristóteles tienen cierta similitud con estudios actuales. Aunque esta vez la semejanza no es con el alma sino con la estructura y función del cerebro que plantea la neurociencia actual. Para los neurocientíficos el cerebro humano está constituido en realidad por tres: el vegetativo, el medio y la corteza. Las funciones se corresponden, groso modo con las que Aristóteles asigna a las partes del alma.
2.EL NUEVO PLANTEAMIENTO DE LA PSICOLOGÍA MODERNA
En el siglo XIX el conocimiento humano había sufrido un cambio fundamental. Existía un conocimiento que nadie cuestionaba: la ciencia fisico-matemática de Newton. Esta ciencia permitía predecir hechos y crear técnica. Se posibilitaba así una eficaz manipulación de la naturaleza y un progreso rápido y evidente. El hecho anterior generó un respeto, casi veneración, a la nueva ciencia ya consolidada. La física de Newton era un conocimiento sólido e incuestionado, pero ¿por qué?, ¿a qué se debía su solidez? Fundamentalmente a dos cosas:
a) la Física tenía un objeto de estudio bien delimitado: la materia y la energía. La materia y la energía son objetivos, se pueden medir, pesar, en definitiva cuantificar, matematizar.
b) el método de estudio era riguroso, basado en los tres momentos ya descritos por Galileo: observación, hipótesis matemáticas y experimento.
La Física se establece así como paradigma de todo conocimiento serio. Muchas ciencias (química, óptica, biología, etc.) se empiezan a desarrollar imitando a la Física y el resultado es altamente positivo. La Psicología intenta también constituirse en ciencia independiente tomando como modelo la Física.
3.LAS CORRIENTES PSICOLÓGICAS Y EL OBJETO DE LA PSICOLOGÍA
El principal problema de los psicólogos modernos fue delimitar su objeto de estudio. Todos los psicólogos admitían que el objeto de la Psicología debía ser el propio hombre individual. Así pues, la Psicología se convirtió en una especie de antropología, pero ¿qué es el hombre? La propia teoría de la evolución había puesto en evidencia que el hombre era una realidad compleja que se manifiesta en tres niveles distintos: mente, comportamiento y sistema nervioso. La evolución afirma que el proceso de hominización se dirigía a una mayor complejidad en cada uno de estos niveles. Parece ser que lo peculiar del ser humano resultaba ser la complejidad en cada uno de estos tres niveles. No obstante, los psicólogos necesitaban concretar aún más su objeto. En este punto no hubo ni hay aún acuerdo. Surgieron tres corrientes psicológicas distintas que son, en el fondo, tres reduccionismos. Se intenta reducir la realidad triple del hombre a una de ellas.
3.1.LOS PSICÓLOGOS MENTALISTAS.
Algunos psicólogos consideran que lo esencial y fundamental del hombre es su mente. El contenido de la mente son ideas, emociones, razonamientos, deseos, percepciones, sensaciones, etc. Los psicólogos mentalistas afirman además que la conducta humana y el propio cerebro son epifenómenos o consecuencias de lo esencial: la mente. Así pues, si observamos una conducta, ésta es el resultado de una cierta actividad mental (deseo, miedo, reflexión, etc.). De la misma forma si contemplamos una cierta actividad cerebral física o química será interpretada igualmente como una consecuencia de cierta actividad mental: cuando pienso se activa una parte del cerebro y cuando tengo miedo otra. El cerebro además es considerado como un soporte de la mente. El coche donde reposa el piloto (la mente) que es lo verdaderamente importante y autónomo.
Se ha acusado a los psicólogos mentalistas de reproducir el esquema de la psicología antigua y por tanto no ser, en rigor, científica. Ciertamente el objeto de estudio, la mente y sus fenómenos, se parece demasiado al alma y es problemático pues no se puede medir o pesar, no es objetivable. El método utilizado es también poco riguroso: la introspección. Se pide al sujeto que “contemple su mente” y que nos cuente su experiencia. Algunos psicólogos mentalistas intentaron introducir las matemáticas de una forma bastante forzada en el estudio de la mente humana: había que justificar a toda costa su seriedad y cientificidad.
3.2.LOS PSICÓLOGOS CONDUCTISTAS
Otros psicólogos decidieron identificar al hombre con su conducta. El razonamiento para ello era un cierto pragmatismo y hacerse más científica. La conducta humana se puede observar, es objetiva como la materia, se puede medir (el tiempo de reacción de una determinada respuesta por ejemplo) y se puede pesar (la cantidad de salivación que segrega un perro cuando observa comida). Precisamente por estas razones el método puede ser exactamente el mismo que el de la física: observación, hipótesis y experimento. Al fin la psicología podía presumir de ciencia. Los conductistas criticaron a los mentalistas precisamente por su poca seriedad. La mente no se puede observar y la introspección no es un método riguroso, es subjetivo y ambiguo. Los conductistas ignoran la mente: si no se puede medir ni observar no existe o es como si no existiera. Lo mismo hace la física con todo fenómeno espiritual de lo que se quejan los investigadores de fenómenos paranormales. El cerebro y su actividad lo ceden al ámbito de la medicina y la neurobiología.
3.3.LA NEUROCIENCIA
Ya en pleno siglo XX aparece otra forma de conocimiento que aunque no es Psicología en un sentido estricto tiene que ver directamente con la Psicología. Incluso a menudo compite con ella como una forma heterodoxa de Psicología. Es la Neurociencia, que estudia la estructura y función del cerebro y el sistema nervioso. El objeto de esta heterodoxa psicología es ahora material, tan material como el objeto de la física, y por tanto el método utilizado será absolutamente científico. De hecho el Neurocientífico es, sin reserva alguna, tan científico como el físico. La Neurociencia considera que el hombre es fundamentalmente su sistema nervioso. La conducta humana y aún todos los fenómenos mentales (pasiones, deseos, sentimientos, etc.) son efectos de las variaciones físicas o químicas de nuestro propio cerebro. Los neurocientíficos fundamentan esta idea a partir de diversas experiencias. La estimulación artificial química o eléctrica de diversas zonas del cerebro provoca sensaciones diversas (miedo, alegría, etc.) y estas sensaciones son la causa de nuestra propia conducta. Esto les lleva a elaborar la tesis siguiente: Toda conducta está provocada por una fenomenología mental y ésta a su vez por una variación física o química en el cerebro. Una persona se lanza valientemente a la batalla (conducta) porque ha tenido una sensación de euforia (mente) que a la vez ha sido producida por una variación química en una parte del cerebro (materia). Es fundamental para los neurocientíficos el conocimiento físico del cerebro y los efectos que en este producen determinadas sustancias del propio cerebro (neurotrasmisores) como sustancias ingeridas. Por esta razón el neurocientífico estudia las drogas y sus efectos.
4. PSICOLOGÍA Y CIENCIA
¿Podemos entonces considerar a la Psicología (las distintas psicologías) definitivamente como una ciencia? Sí, pero con algunas aclaraciones.
Tanto Psicología como Ciencia son palabras equívocas. Es decir, no hay una Psicología ni una Ciencia, sino varias. La ciencia Física, que es la ciencia modelo y con mayúsculas, inaugura sólo un tipo de ciencia, todas aquellas disciplinas que conocemos como ciencias naturales. Lo característico de estas ciencias ya lo hemos dicho anteriormente: método científico, matematización y predicción, básicamente. Antes de que existiesen las ciencias naturales como tales (antes del siglo XVlll), ya existían las llamadas ciencias formales: las matemáticas y la lógica. Lo propio de estas ciencias es que su objeto de estudio no es un objeto natural o material sino formal (el modo en que se elabora un razonamiento correcto a partir de un lenguaje simbólico). Las ciencias formales son un instrumento esencial para las ciencias naturales. Existe un tercer tipo de ciencias, las de más reciente nacimiento (mediados del siglo XlX), que son las llamadas ciencias humanas: Historia, Antropología, Sociología, etc. Las ciencias humanas se esfuerzan por darnos una explicación coherente de la realidad de la que tratan (siempre algo relacionado directamente con el ser humano), a partir de una interpretación minuciosa de los hechos, pero no siempre pueden utilizar el método científico de las ciencias naturales ni predecir con verdadera precisión los acontecimientos futuros.
Por lo tanto la Psicología es Ciencia, pero con matices. La neurociencia, por ejemplo, es sin discusión alguna, una ciencia natural más. Pero la Psicología conductista, aun pretendiendo ser una ciencia natural (y siéndolo a veces de hecho) es sobre todo una ciencia humana, pues la conducta humana no es del todo predecible. La Psicología de la mente es, sin ninguna ambigüedad, una ciencia humana no natural, pues su objeto de estudio, la mente, no es material o natural sino espiritual.
5. PSICOLOGÍA Y TERAPIA
Terapia es una palabra de origen griego que indica curación. A veces tendemos a confundir al psicólogo propiamente dicho (el que estudia la mente, la conducta o el propio sistema nervioso) con el psicoterapeuta o psicólogo clínico (el que cura o pretende curar los trastornos mentales y/o de conducta). Evidentemente cada corriente psicológica tiene su manera peculiar de aplicar las diversas terapias.
Para un psicólogo mentalista el hombre es su mente y, por lo tanto, cualquier disfunción mental o conductual se intentará modificar apelando a la mente del sujeto. Una terapia posible de un psicoterapeuta mentalista es la conversación introspectiva con el paciente. Si hacemos cosas raras el psicoterapeuta conductista apelará a la conducta, y si tenemos una conducta patológica intentará sanarnos con condicionamientos adecuados. El terapeuta más afín con los planteamientos neurocientíficos es el psiquiatra. El psiquiatra es un médico que se ha especializado en los trastornos mentales y en su curación a partir, fundamentalmente, de procedimientos físicos y químicos. Un psiquiatra intentará conocer cuál es la sustancia química o deformación cerebral que provoca un cierto estado mental que nos lleva a hacer ese tipo de cosas e intentará eliminar el fenómeno mental y la conducta con procedimientos químicos (una pastilla o droga) o eléctricos (electrochoque)
No obstante, el psicólogo-terapeuta verdaderamente profesional en la actualidad relativiza las tres corrientes anteriores y tiene un planteamiento más pragmático a la hora de estudiar al hombre y establecer procedimientos curativos. Intenta pues complementar las tres corrientes anteriores. Acepta que existen tipos de conductas patológicas y de estados mentales (algún tipo de depresión sobre todo) que se elimina más fácilmente con psicofármacos. En estos casos es conveniente tomar una perspectiva neurocientífica. Otros fenómenos mentales y conductas no se pueden curar satisfactoriamente con drogas. En estos casos será conveniente utilizar una perspectiva conductista o mentalista según el caso.
6. LAS DISTINTAS RAMAS DE LA PSICOLOGÍA
El psicólogo, pertenezca a una u otra corriente o escuela, puede especializarse en un aspecto de la realidad humana que conforma el objeto de su ciencia, surgen así las diversas ramas de la Psicología. Algunas de ellas son las siguientes:
Psicología evolutiva. Estudia los cambios mentales y conductuales que va experimentando un sujeto a lo largo de su vida: desde la niñez hasta la vejez.
Psicología social. Estudia los distintos comportamientos de los colectivos: jóvenes, niños, amas de casa, etc. Muy utilizada por los publicistas para saber las posibilidades de éxito de un nuevo producto lanzado al mercado. Un aspecto de la Psicología social es la Psicología industrial.
Psicología escolar o Psicopedagogía.
Psicología experimental.
Psicología clínica.
Psicología cognitiva.